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No a todo el mundo es bueno leyendo… (Yo, por ejemplo)

Así que este artículo está en varias versiones para que lo consumas como más te guste.
(Todas dicen más o menos lo mismo)

Es fácil sentirse abrumado por los problemas del día a día, son incómodos, generalmente complicados y demandan atención, pueden llegar a ser tan difíciles que son capaces de ponernos en un estado de desesperación, estrés, impotencia y pueden llegar a hacernos perder la noción del valor que tiene nuestra propia vida;sin embargo, es muy importante recordar y mantener siempre presente lo valiosa que es para poder sentirnos felices, agradecidos y motivados.

Estar vivo es un milagro, incluso si no se ve desde un punto de vista religioso, las probabilidades de haber nacido son tan, pero ¡tan bajas! que se podría decir que es casi imposible haber nacido; haber nacido es haberse ganado la lotería más valiosa e improbable que existe.

El reto del día a día

El día a día suele presentar problemas y situaciones difíciles que debemos enfrentar, algunos deben lidiar con vidas monótonas; otros se sienten atrapados en un trabajo que no les gusta; muchos deben soportar relaciones tóxicas en el trabajo o en la misma familia; casi todos debemos soportar el peso que representan las responsabilidades monetarias como el arriendo, los servicios y las deudas; incluso las responsabilidades personales con nuestra familia, pareja y amigos se pueden convertir en una carga; esto por mencionar sólo algunas de las miles de diferentes situaciones incómodas y retadoras que nos presenta la vida.

Todas estas son situaciones y retos naturales que hacen parte de la vida y de nuestra sociedad, que se supone, debemos aprender a evitar, solucionar o sobrellevar. Pero en ocasiones, cuando no logramos resolver algún problema o cuando no los enfrentamos podemos llegar a sentir que nuestra realidad es muy compleja, que exige más de lo que podemos dar y que en general se nos sale de control la vida.

Sentir que pierdes el control de tu vida suele tener repercusiones fuertes, puede hacer que se te olvide sacar el tiempo para disfrutarla, para hacer lo que te gusta; puede mantenerte en un estado constante de estrés y hacer tu vida más difícil e incluso miserable; puede llegar a hacerte perder la noción del valor de la misma, hacerte sentir que la vida es una serie de situaciones aburridas, eventos poco interesantes y sufrimientos.

Cuando una persona pierde la noción del valor de su vida entra en una especie de espiral descendente, pierde la motivación  generando que su desempeño sea mediocre y se complique aún más su situación; desarrolla una mentalidad de víctima que aleja a la gente positiva y atrae a otras personas con la misma mentalidad reforzando su sentimiento de miseria; se llena de desespero y rabia que lo impulsa a tomar malas decisiones y empeorar su realidad; eso además de  otro montón de sentimientos y comportamientos perjudiciales y autodestructivos.

La solución

Las situaciones difíciles sí o sí las debes enfrentar, es una realidad no negociable, cada una es única y requiere un curso de acción diferente. Pero para mantener tu motivación y no perderte en los problemas debes ser consciente y siempre recordar el inmenso valor que tiene tu vida. Sólo así vas a lograr siempre sentirte afortunado, agradecido y comprometido con aprovecharla, tendrás la disposición, motivación y energía para enfrentar  retos, buscar  soluciones, salir de tu zona de confort, hacer los sacrificios necesarios, trabajar duro, soportar el dolor y la incomodidad en los momentos difíciles, tener paciencia cuando la situación lo demande; en general, hacer lo necesario para superar los retos ó dificultades y así poder seguir disfrutando y aprovechando tu vida que es tan valiosa.

El valor de la vida desde el punto de vista estadístico

En este artículo voy a compartir una de las formas más efectivas que conozco para reconocer y mantener siempre claro el inmenso valor que tiene mi vida, con el objetivo de que te sirva como herramienta para reconocer el inmenso valor que tiene  la tuya.

Antes de iniciar

En  estadística, la probabilidad se expresa como una fracción. Por ejemplo, la probabilidad de que al tirar un dado de 6 caras caiga un número específico es 1/6, porque de los 6 resultados posibles sólo estamos buscando 1.

Cuando las probabilidades empiezan a ser más bajas se utiliza una notación un poco diferente. Por ejemplo, la probabilidad de ganarse una rifa con una boleta que tiene un número de 4 dígitos sería 1/10000, porque solo me sirve 1 número de 10 mil resultados posibles. Pero en estadística ese número se suele expresar como 1×10^-4, que es simplemente una forma matemática más compacta de expresar el mismo número.

  

O sea que entre más grande el exponente, más improbable.

La lotería

Yo creo que todos en algún momento hemos fantaseado con ganar la lotería. ¿Qué harías si te ganaras el Baloto? (La lotería con premios más grande de Colombia) Es una pregunta particularmente común y familiar en mi país.

Se crean momentos de dejar volar la imaginación y fantasear con esa realidad utópica y maravillosa. Pensamos, qué compraríamos, a dónde viajaríamos y cómo invertiríamos el dinero para asegurar nuestra tranquilidad económica para el resto de la vida. Sin embargo, todos somos conscientes de que realmente es muy difícil que esto llegue a suceder, por no llamarlo imposible.

Resulta que la probabilidad de ganarse el premio mayor del Baloto (la lotería más difícil de ganar en mi país) es de 1 en 15’401,568 

Efectivamente, es una probabilidad bastante baja, puedes comprar un tiquete todas las semanas durante toda tu vida y sin embargo, los chances son que nunca te lo ganes.

Estadística de tu concepción

Ahora, si nos detenemos y miramos solamente las dinámicas en el proceso de concepción humana, y desde el punto de vista del espermatozoide que contenía tu código genético y 

que fecundó el óvulo, nos preguntamos, ¿qué tan probable era que tú nacieras?, no que naciera una persona, sino que tú y solo tú nacieras.

 

Resulta que en una eyaculación promedio hay unos 100 millones de espermatozoides, y de esos sólo 1 tenía el código genético necesario para que al combinarlo con el código genético del óvulo aparecieras tú. Esto hace que la probabilidad de que tú nacieras fuera de 1 en 100 Millones.

Esto significa que la probabilidad de haber sido tú la persona que nació producto de ese momento en el que tus padres tuvieron relaciones es 6 veces más baja que la probabilidad de ganarse el Baloto.

Es 6 veces más fácil ganarse la lotería que haber sido el espermatozoide correcto el que llegó al óvulo para que tú nacieras.

Ahora, ésta misma dinámica y estas mismas probabilidades aplican para la concepción de tus padres, y en vista de que ellos y sólo ellos debieron nacer y vivir antes, para que tu pudieras nacer después, estamos hablando de 3 eventos de probabilidad 1×10^-8 que debieron suceder en esa forma específica para que tú existieras, lo que tiene una probabilidad de 1×10^-24.

Y si seguimos proyectando esta lógica solamente hasta 3 generaciones  arriba de ti, o sea, hasta tus bisabuelos estaríamos hablando de que la probabilidad de que tu existieras es de 1×10^-120, esto es un 1 dividido por un 1 con 120 ceros.

Una probabilidad de 1×10^-120 significa que es más fácil ganarse el Baloto 15 veces, a que tú, tú conciencia y lo que experimentas como tú vida hubiese llegado a existir.

Poniendo en perspectiva

Sólo considerando la dinámica estadística del proceso de concepción empezamos a hacernos una idea de cuán improbable fue nacer. Ahora, además de esta perspectiva considera, ¿cuántos otros sucesos debieron ocurrir de una forma específica para que tú existas?; ¿cuántas cosas debieron coincidir para que tus padres se conocieran?; ¿qué debió suceder para que tus padres se gustaran?; ¿por qué tus padres tuvieron relaciones en ese preciso momento?, ni antes ni después; o ¿cuántas otras cosas pudieron haber sucedido que hubiesen cambiado ligeramente el desarrollo de los eventos que al desencadenarse dieron como resultado que tú nacieras?

Si haces este ejercicio mental y consideras todos estos hechos y estas probabilidades, verás que es tan improbable que nacieras que es fácil sentirse abrumado y pensar que era imposible haber obtenido este resultado. Sin embargo, aquí estás, ya te ganaste esta lotería, esa lotería que es más difícil de ganar que ganar 15 veces el premio mayor del Baloto, tú ya te la ganaste.

Conclusión

Tú ya te ganaste la lotería más difícil de ganar que es la lotería de la vida, esa lotería que es el solo hecho de nacer.

Sin importar si naciste en una familia adinerada o pobre, amorosa o conflictiva, flexible o rigida; sin importar si naciste alto o bajo, negro o blanco, atractivo o poco agraciado; sin importar incluso si naciste huérfano, con limitaciones físicas o limitaciones mentales; tú fuiste el ganador de la lotería más difícil. Tienes un cuerpo que te permite moverte y hacer cosas; un cerebro capaz de ver e interpretar el mundo, capaz de aprender, imaginar y comunicarse; y tienes una vida y un tiempo en este planeta.

Y si una de las cosas que todos tenemos presentes cuando estamos soñando despiertos, fantaseando con ganarnos la lotería es no “desperdiciarla”, o sea, invertir el dinero, utilizarlo para disfrutar, tal vez ayudar a nuestros seres amados, mejor dicho, gastar el dinero con sabiduría. ¿Por qué habríamos de proceder de una forma diferente con el premio de la lotería que ya ganamos?¿Por qué habríamos de hacer algo diferente con nuestra vida?.

Puede que no te hayas ganado la lotería tradicional y que no tengas el recurso del dinero en abundancia, sin embargo, si te ganaste la lotería de la vida y tienes otro tipos de recursos, tienes tiempo, tienes energía, tienes tu cuerpo y tu cerebro. Aprovecha tu premio, disfruta todo lo que puedas disfrutar, ayuda a los demás, utiliza tu vida y tu tiempo con sabiduría. 

Cuando lleguen problemas y tiempos difíciles, que inevitablemente llegan, entiéndelos, siéntelos, enfréntalos, trabaja, ten paciencia y métele energía; es el precio que debes pagar con el fin de poder continuar disfrutando de tu premio. Míralo si quieres como el impuesto de ganancia ocasional que te cobrarían si te ganas la lotería, no es cómodo pagarlo, incluso se puede sentir injusto, pero hay que pagarlo y al fin de cuentas pensando con la cabeza fría es un pequeño precio a pagar por el premio tan grande que te acabas de ganar.

Y recuerda siempre, tú no tenías que haber nacido; el universo no estaba obligado a hacer que tú existieras; tus padres no estaban obligados a tener sexo ese día; nadie te debía tu vida, no era una obligación que tuvieras una; tu vida es un regalo, un regalo que no te ganaste por mérito, te la ganaste por pura suerte y es el regalo más grande y difícil de conseguir que existe, por lo menos en el universo conocido. Acéptalo con humildad, alegría y aprovéchalo, sácale todo el jugo, da lo mejor que puedas dar y disfruta todo lo que puedas disfrutar, que cuando llegue el día en que se acabe, te quede la sensación de no haber malgastado esta oportunidad única y casi imposible que te dio el universo… Tu vida.

TL;DR (Too Long; Didn’t Read)

En el agite y el corre-corre del día a día es fácil perder la noción del valor de la vida, o simplemente olvidar cuán valiosa es, esta es una situación dolorosa y autodestructiva. La vida es un regalo, es un milagro incluso si no se ve desde un punto de vista religioso, la cantidad de eventos improbables que debieron suceder de una forma específica para que tú, lo que sientes que eres tú  existiera, son absurdamente numerosos, de hecho, es más fácil ganarse el Baloto (lotería) 15 veces que haber nacido.

Tu ya te ganaste el premio mayor de la lotería más difícil:  nacer y tener una vida. Siéntete agradecido, disfrútala, utilízala sabiamente y sácale el máximo provecho, mejor dicho, no la desperdicies. Y cuando lleguen los momentos difíciles, enfréntalos con energía, ten paciencia y superarlos; son el precio a pagar para poder seguir disfrutando de tu premio,  tu vida.

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